Los Trastornos del Espectro Autista (TEA), comúnmente llamados “autismo”, son un grupo de desórdenes complejos del desarrollo; se caracterizan por dificultades en la interacción social y la comunicación, así como por intereses y actividades repetitivas y restringidas. Es común que las personas con autismo presenten retos también en las áreas de integración sensorial y conducta.

Actualmente no se conocen las causas. Sin embargo, la comunidad científica coincide en que existe una predisposición genética que puede combinarse con factores ambientales. El autismo es una condición congénita.

No existe un estudio médico para diagnosticar el autismo. Se diagnostica por la observación de la conducta comparándola con listas de cotejo estandarizadas. Éste puede realizarlo un médico neurólogo, psiquiatra o un psicólogo que tenga experiencia en el tema.

Según la OMS, se estima que la incidencia del autismo a nivel mundial es de 1/160.  Sin embargo, mencionan que existen variaciones muy importantes entre las cifras de diversos estudios en el mundo. La CDC (Centers for Disease Control and Prevention), una de las instituciones de mayor prestigio en cuanto a datos y estadísticas, actualmente manejan la cifra de 1 caso de autismo por cada 68 nacimientos.