La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902, por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, sin acabar ninguna de sus actividades.

Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

 

Síntomas en un niño hiperactivo

Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:

  1. Dificultad para resistir a la distracción.
  2. Dificultad para mantener la atención en una tarea larga y dificultad para atender selectivamente.
  3. Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
  4. Actividad motora excesiva o inapropiada.
  5. Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
  6. Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
  7. Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
  8. Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
  9. Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
  10. Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.

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